RÍO DE JANEIRO - La celebración del Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro son oportunidades únicas para promover a Brasil como marca y garantizar un legado de beneficios económicos y sociales, dijo ayer el ex primer ministro británico Tony Blair.
Pese a la crítica por el enorme costo que tienen los acontecimientos deportivos más importantes del mundo, Blair dijo que acoger tales eventos masivos valía la pena por la serie de beneficios sociales y económicos que pueden aportar.
"Es una gran oportunidad que explica por qué la gente compite tan ferozmente por ser sede del Mundial y de los Juegos Olímpicos", dijo Blair, quien jugó un rol preponderante en el éxito de la candidatura de Londres 2012, en el Foro Económico Mundial sobre América Latina en Río de Janeiro.
"Es posible utilizar los Olímpicos como una plataforma económica para atraer negocios diferentes e inversión, que sorprendentemente pueden ir mucho más allá de los eventos deportivos", agregó.
Otras experiencias
Río, que será sede de algunos partidos del próximo Mundial así como de los Juegos Olímpicos de 2016, está planeando realizar una importante remodelación en la infraestructura. Brasil tiene que pensar más allá de la infraestructura y enfocarse en el uso de los eventos deportivos mundiales para construir su marca internacional, como Barcelona lo hizo exitosamente en los Juegos Olímpicos de 1992, dijeron los participantes de una mesa redonda junto a Blair.
Así como los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 simbolizaron la consolidación de China como potencia mundial, los Olímpicos de Río - los primeros en Sudamérica - deben aumentar la conciencia global sobre el alza de Brasil a un nuevo nivel.
"Es sobre el propio país, su carácter, su naturaleza, el camino que está siguiendo en el mundo. Por eso, este doble desafío presenta una oportunidad sin precedentes para el país en su éxito como marca a nivel interno y externo", dijo Mark Penn, presidente ejecutivo de la empresa de relaciones públicas Burson-Marsteller.
Blair reconoció que las ciudades olímpicas tenían un historial mixto. Por cada Barcelona y Pekín, hay un Montreal o Atenas, vistas como urbes que no han asegurado beneficios a largo plazo. En el caso de Río, es probable que gran parte de la atención de los medios caiga en la pobreza absoluta que existe al lado de la riqueza, carencia más visible en las favelas.
"Nosotros vemos los eventos deportivos como un catalizador", dijo Renato Augusto Villela, secretario de finanzas de Río de Janeiro, y agregó que los proyectos de transporte olímpico tendrían un impacto duradero en la reducción de la desigualdad en la ciudad. (Télam)